Suba el polígono del título y el del levantamiento y vea cuánto sobra, cuánto falta y por dónde — con cada trozo por separado, que son los sitios a los que hay que ir.
Dos rectángulos iguales, de 100 × 40 m, corridos la mitad de su largo. Es lo que pasa cuando un título y su levantamiento están desplazados: la misma figura, en otro sitio.
| Lo que se calcula | Cuánto sale | ¿Dice algo? |
|---|---|---|
| Diferencia de áreas | 0.00 m² | nada |
| Sobra | 2 000.00 m² | sí |
| Falta | 2 000.00 m² | sí |
| Solape | 2 000.00 m² | sí |
La diferencia de áreas es exactamente cero. Media parcela sobrando por un lado, media faltando por el otro, y la cifra que todo el mundo calcula no ve absolutamente nada.
En un caso corriente pasa lo mismo en pequeño. Medido sobre un cuadrilátero de 2 584.00 m² y su levantamiento: +77.97 m² de diferencia son en realidad 85.35 m² que sobran repartidos en dos sitios y 7.38 que faltan en otros dos. Cuatro sitios a los que ir, no uno. Y sobra menos falta da la diferencia — es un invariante, y hay una prueba que lo exige en todos los casos.
Se suben dos archivos —KML, KMZ, DXF o shapefile— y sale:
Ni traslada, ni gira, ni ajusta, ni compensa. Sería lo más fácil de programar y destruiría el propósito: la discrepancia que se viene a medir desaparecería. Si los dos polígonos están desplazados en bloque, eso es el hallazgo.
Sí le dice cuánto habría que mover uno para que los centros coincidan —y si después de ese movimiento no queda nada entre los vértices, la diferencia era de posición y no de forma, que es otra conversación—. Pero esa información no se aplica nunca.
Nunca por el orden de la lista: el mismo polígono exportado desde otro programa puede empezar por otro vértice, y el orden daría 77.9 m de desplazamiento en una figura idéntica. Por proximidad sale perfecto —los cuatro desplazamientos a cero— y el emparejamiento es biyectivo: cada vértice se usa una sola vez.
La confianza se deriva y no se elige: se compara la distancia al vértice más cercano con la distancia al segundo. En un caso corriente el elegido está treinta y cuatro veces más cerca que el siguiente y no hay duda ninguna. Cuando esa relación se acerca a uno, no se entrega el cuadro de desplazamientos — y sí las superficies y las zonas de diferencia, que no dependen del emparejamiento. Un cuadro equivocado manda al agrimensor a comprobar el mojón que no era.
La primera carga puede tardar unos segundos mientras la herramienta arranca.
Lo que sobra puede salir en varios pedazos: un lindero que cruza dos veces deja dos. Cada trozo es un sitio distinto al que hay que ir, y sumarlos daría un número que no corresponde a nada que se pueda pisar. Por eso se listan uno a uno, con su superficie.
Es el error que más caro sale aquí, y leerlo cuando ya se tiene un número delante es leerlo tarde. Además, si los dos polígonos no se tocan —o se solapan poco— se avisa de lo que eso casi siempre significa: dos sistemas distintos, no un predio que se movió.
Cuando los dos polígonos no se parecen lo bastante, la herramienta no entrega el cuadro de vértices, y tampoco un CSV vacío: un archivo sin filas se lee como «no hay desplazamientos», que es otra cosa. Se dice por qué falta.
Pasa de verdad cuando los dos vienen del mismo archivo y el selector se queda como estaba: cero de diferencia, cero de sobra y cero de falta. La pantalla más tranquilizadora posible y completamente vacía de información. Se detecta comparando los vértices como conjunto, no en orden.
Lo que sobra y lo que falta llevan trama además de color, y el título va en línea de trazos frente a la línea continua del levantamiento. Impresa sin color —que es como acaba la mitad de lo que se adjunta a un expediente— dos rellenos distintos serían dos grises iguales.
Título, levantamiento, sobra, falta y desplazamientos, cada una para encenderla y apagarla por separado — que es exactamente como se revisa. Los desplazamientos van dentro a tamaño real: en el CAD se miden, y una línea agrandada «para que se vea» ahí es una mentira medible.
La comparación se hace siempre en metros. Un archivo en grados se proyecta antes de tocarlo: el área de un polígono en latitud y longitud no es un área, es un número de grados cuadrados que no significa nada.
Es una herramienta PRO: se entra con una cuenta de correo y contraseña, la misma para todas. La herramienta no ve su correo ni su contraseña y no recibe ningún perfil, así que no puede relacionar una parcela con una persona. Lo que suba se procesa en memoria: no se almacena, no se envía a ningún tercero y desaparece al cerrar la página. Lo que usted envía viaja cifrado (HTTPS) y se procesa en la memoria del servidor: no se escribe en disco ni se copia a ninguna base de datos. Al terminar desaparece, y no queda nada que mirar después — tampoco para nosotros.